Equitación y Animalistas, hablamos con los expertos

Por Noe Equus

Entrevistamos hoy a Laura Riera, responsable de la gestión de équidos en FAADA. Laura empezó en el campo de la protección animal hace 21 años, especializándose en investigación y denuncias de centros de fauna salvaje y ahora también de équidos.

Colabora con distintas entidades y asesora tanto a particulares, centros, administraciones, agentes rurales y SEPRONA. ES, además, la creadora del Proyecto Shanaan de rehabilitación de caballos maltratados.

Nadie mejor que ella para que nos ponga al día de qué ocurre en España en cuanto a bienestar o maltrato aplicado a los caballos, así como de las leyes que aplican a estos temas y de cómo podemos actuar si vemos algún caso denunciable.

Ahora parece que lo de animalista suena mal, como te defines?

El término animalista la gente lo relaciona con ser “radical”. Animalistas hay de muchas maneras y no todos somos radicales. Hace años ya que me autodefino como “Proteccionista conservacionista”, precisamente para diferenciarme de los radicales.

Laura, dentro del mundo de la equitación hay un cierto temor a que las asociaciones en defensa de los animales ataquen la equitación como deporte, que hay de cierto en eso? Es esa vuestra intención, acabar con la hípica?

No, no es nuestra intención en absoluto. Lo que no nos gusta es ver esas imágenes de caballos que sufren dolor, miedo o tensión, muchas veces son imágenes terribles, pero la gente lo ve como algo normal.

El trato que le damos a los caballos se ha “normalizado” y en muchos casos, no todos, seguimos utilizándolos sólo para nuestros intereses, sin tener en cuenta que el caballo es un ser sintiente, inteligente y muy sensible.

Hay poca información de cuáles son las necesidades vitales del caballo, de sus instintos naturales. Cuando tienes esa información te das cuenta de que los tratamos muy mal y de lo que llegan a sufrir por nuestra culpa.

Nuestra intención es acabar con las malas prácticas en todo lo que concierne y rodea al mundo del caballo, ya sea en hípicas, tenencia de particulares, concursos, etc. Hoy en día hay mucha información y herramientas para domar y montar a un caballo sin necesidad de causarle dolor, estrés, o miedo.

Un caballo domado a partir de la comunicación y la confianza es un caballo seguro y con el que puedes disfrutar mucho más; el vínculo que estableces con el es para toda la vida.

Me imagino que en vuestro trabajo veis muchos casos terribles, tenemos buenas leyes para combatirlos?

Ese es el principal problema. En cuanto a la legislación el caballo está “en tierra de nadie”. La administración considera a los équidos como animales de consumo, cuando solo una pequeña parte lo son.

Así pues, en lugar de gozar de protección, como otras muchas especies, la administración los regula a partir de las leyes sanitarias y de bienestar para animales de producción, cuando se deberían utilizar las leyes de protección animal.

Otro gran problema es la desidia de las administraciones a la hora de aplicar las leyes. Cuando pones una denuncia te imaginas que la administración protegerá al animal y sancionará a los culpables del maltrato, pero en pocas ocasiones es así.

Y a nivel de las administraciones, se lo toman en serio y os ayudan?

En el caso de Cataluña, que es el que más conozco, después de muchos años de denunciar públicamente la mala gestión de la administración finalmente hemos conseguido crear conjuntamente un protocolo de inspección para équidos abandonados o maltratados.

Desde FAADA organizamos un curso, conjuntamente con la Generalitat, para formar a los agentes rurales y veterinarios oficiales comarcales. Es un primer paso, pero no siempre aplican el protocolo y, en caso de aplicarlo solo conseguimos salvar aquellos équidos de los casos de los que nos enteramos y hacemos seguimiento.

La administración es complicada, y aunque tenemos buena relación con el departamento de ganadería aquí en Cataluña, ellos mismos reconocen que tienen problemas de coordinación y de criterios dentro del mismo departamento.

Al final todo depende de la persona que ocupa el cargo o debe gestionar los casos.

Si veo un caso de maltrato, que pasos debo seguir?

Lo primero es avisar al seprona, policía local o en el caso de Cataluña a los agentes rurales. Pero lo más importante es redactar una denuncia, lo más minuciosa que se pueda, aportando todos los datos posibles, con fotos y videos, testigos, y todas las pruebas posibles del maltrato.

Esta denuncia se puede interponer telemática o presencialmente en el seprona o en las oficinas de las oficinas comarcales de ganadería. También se puede interponer en las consejerías de protección animal, y deberá hacerse mediante registro. Una vez realizado esto es importante hacer un seguimiento, llamando a las oficinas correspondientes o pidiendo comparecer en el expediente.

Cuando compareces tienen la obligación de trasladarte todos los datos. Es interesante avisar a una entidad de protección animal para que nos asesore y nos ayude a hacer este seguimiento.

Cuando finalmente uno o varios caballos son decomisados, quien se hace cargo de ellos? A donde van a parar?

Vas muy rápido, antes de decomisar un caballo hay mucho trabajo.

La administración normalmente no quiere hacerlo porque no saben donde dejarlo. Antes llamaban al refugio ADE (asociación defensa de los équidos) y siempre se hacían cargo de los animales sin pedir nada, pero esto tiene que cambiar, porque los refugios no tienen porque asumir estos gastos que debería asumir la administración.

Si son perros van a los centros de acogida de cada municipio, y cada ayuntamiento paga por la gestión de esos perros. Por qué con los caballos no? Como decía, hay mucho trabajo y por el camino mueren muchos équidos.

Tenemos que hacer mucha presión, notas de prensa…y cuando lo conseguimos siempre es porque el caballo en cuestión está casi muerto. La ley dice que el decomiso se puede hacer cuando peligre la vida del animal, pero esta frase está sujeta a distintas interpretaciones, normalmente la administración la interpreta de manera que no beneficia al équido, sino al infractor.

En Cataluña, en concreto, se ha hablado mucho de los tres tombs o pasacalles por la celebración de St. Antoni Abat, cual es el problema exactamente y que se hace al respecto?

Bueno, el problema es que esta fiesta, como otras, no ha evolucionado nada respecto al trato, manejo y utilización de los équidos. Se nos critica mucho que queremos acabar con la fiesta y eso no es verdad, lo que no queremos es ver esos cientos de imágenes que nos llegan cada año de distintas localidades de Cataluña en las que vemos caras de pánico, terror y dolor.

Pasa lo mismo con el Rocío en Andalucía, la Rapà das bestias en Galicia o las fiestas de St Joan en Menorca. Nosotros pedimos que si se quieren hacer estas fiestas se nos demuestre que se hace con el máximo bienestar.

Hasta el momento nadie nos lo ha demostrado, en cambio nosotros si hemos demostrado que los caballos sufren, en una fiesta donde se ven bloqueados todos sus instintos naturales. Vemos caballos que entran en pánico o en un estado de indefensión aprendida. Es interesante el caso de Taradell, una población que nos pidió asesoramiento y conjuntamente creamos un protocolo de bienestar para poder aplicarlo en la fiesta.

Demostramos que asociaciones del mundo del caballo y entidades animalistas podemos unirnos para el bien común: el máximo bienestar del caballo. Este año tuvimos a la etóloga Raquel Villares comentando la fiesta a medida que iban pasando los équidos, también filmamos toda una vuelta y la analiza otra etóloga de équidos, Teresa Gamonal. Las dos han trabajado con Lucy Rees y tienen mucha experiencia en el análisis de las expresiones faciales y corporales.

Para acabar Laura, vamos mejor en España en cuanto al cuidado de caballos o seguimos a años luz de otros países?

Vamos mejor en el sentido de que la sociedad cada vez demanda mayor protección para los animales, y es la sociedad la que marca lo que necesita un país. Pero el nuestro está en la cola de muchos países europeos, no sólo con los équidos sino con los animales en general, ya hemos dicho que los équidos están en tierra de nadie, por eso debemos poner mayor atención y ser más exigentes.

Si somos inteligentes y no queremos que el avance de la sociedad acabe con la hípica, deberíamos impulsar verdaderos cambios desde el mismo sector, no esperar a que las administraciones prohíban o regulen, o las entidades como la nuestra denuncien.

Los cambios desde dentro se ha demostrado que son los más eficaces. Yo siempre digo que en el mundo de la hípica aprendí todo lo que no se debe hacer con un caballo, y eso es muy triste.

La evolución tuve que hacerla yo sola, pero la hice. Ahora denuncio actos en los que yo misma colaboré o participé en el pasado. Por esto creo que soy la más indicada para animar a que todo el mundo del caballo empiece a diferenciarse de los que siguen anclados en el pasado y son incapaces de evolucionar y de cambiar la manera en la que tratamos a los équidos.