Hoy hace un año que la vida daba un giro de 180 grados en nuestras vidas. Un año tras el que nada ha vuelto a ser lo mismo.

Todos recibimos con miedo e incertidumbre la noticia de que debíamos quedarnos en casa por 15 días. Aunque luego se convertiría en 3 largos meses.

Durante ese tiempo, nuestros caballos siguieron trabajando en casa, manteniéndose en forma y deseando que pudiéramos volver a la normalidad. Hacer ruido por los pasillos de cualquier concurso del país, volver a ver a los jueces, volver a caminar un recorrido, o simplemente ir de espectador y volver a ver a nuestros amigos.

Durante esos meses las energías seguían intactas. La ilusión por volver a la competición se palpaba en el ambiente. Todos los comités organizadores preparaban sus instalaciones con todos los nuevos protocolos de sanidad para la seguridad de todos.

Pudimos volver más o menos a la normalidad. Pudimos celebrar las competiciones más importantes del año y pudimos volver a disfrutar de nuestra pasión.

Este 2021 empezaba con buen pie. Con la vista puesta en los JJOO de Tokyo y el Campeonato de Europa que se celebrará dos meses después Y de repente, en las mismas fechas, se nos vuelve a romper la ilusión.

Esta vez, un brote de Rinoneumonitis nos vuelve a paralizar. Vuelve acabar con nuestra ilusión, volvemos a ver como se paraliza nuestro mundo y además vemos como jinetes, propietarios y caballos están viviendo un infierno y perdiendo compañeros de batallas.

Que será de nosotros después de este duro golpe? Querrán los jinetes volver a concursos sin conocer al caballo de al lado? Si se hubiese actuado antes, algo hubiese cambiado? Son tantas las preguntas que nos podemos hacer… pero por el momento, siguen sin respuesta.

Lo que sin duda tengo claro es que en cuanto esto pase, en cuanto podamos recuperar la normalidad, todos tenemos que ir a una, unidos como la gran familia que somos porque si no es así, nuestro deporte estará perdido ya que una vez más se ha demostrado que la unión hace la fuerza.

Los jinetes deben apoyar a los comités, los comités deben velar por el bienestar de los caballos que son los auténticos protagonistas de esta fiesta, y nuestra Federación debe velar por los jinetes ya que son sus clientes.

Tiempo de reflexión. Toca pensar como entre todos podemos hacer para que una crisis sanitaria así no nos vuelva a sacudir.

Mientras tanto, nuestro ánimo a los que seguís luchando por sacar adelante a todos esos caballos que siguen luchando entre la vida y la muerte.