Por Toni Hidalgo

Una de las claves del éxito es la confianza. Confianza en el caballo, confianza en nosotros, confianza en como pedimos al caballo lo que queremos que haga y la confianza que el caballo tiene en nosotros.

Para desarrollar esta confianza, hay que eliminar la confusión, el miedo y crear una experiencia positiva para que el caballo tenga ganas de volver a repetir esa experiencia o ese ejercicio que le estamos pidiendo, si el caballo va acumulando buenas experiencias lograremos que tenga mucha mejor predisposición para afrontar nuevos ejercicios o nuevas situaciones que puedan ser complicadas para él.

Tener en cuenta cómo influenciamos las habilidades de nuestros caballos, analizar la situación desde es el punto de vista el caballo, tener en cuenta siempre sus instintos naturales y todas las experiencias que ha tenido anteriormente son elementos importante a la hora de entender al caballo y de esta manera poder trabajar en la relación con el caballo para aumentar la confianza.

Para que el caballo desarrolle su potencial al máximo, hay que permitírselo, un factor que afecta y confunde mucho a los caballos, tanto en el trabajo pie a tierra como montado, es nuestra posición. Hay que tener una posición neutral, una posición que permita que el caballo se mueva libremente y que facilite al máximo realizar los ejercicios que le estamos pidiendo. Entender y sentir como la posición de nuestro cuerpo, así como las ayudas que utilizamos con las riendas y las piernas influyen en el movimiento, el equilibrio, el estado mental y como lo entiende el caballo es importante para poder realizar todos los ajustes necesarios, para para ayudar al caballo a alcanzar su máximo potencial.

En mi entrenamiento intento hacer que las cosas sean lo más fáciles y naturales posibles para que el caballo lo entienda y pueda realizar con éxito lo que le pedimos. Durante muchos años he estudiado cómo motivar un caballo y cómo pedir las cosas, para que entienda mucho mejor lo que le estoy pidiendo utilizando mi postura corporal y buscando unas acciones muy finas para que el caballo se mueva libremente la dirección que yo quiero.

Un caballo motivado no es simplemente un caballo que va hacia adelante, un caballo motivado es un caballo es que quiera hacer las cosas. Hay que estar motivado para querer hacer algo, y si no está preparado o está confundido, nervioso o simplemente no es tan cómodo, probablemente no volverá a querer hacerlo otra vez.

La confianza, la creamos aumentando gradualmente los ejercicios que queremos que el caballo realice, relacionándolo con todas las experiencias anteriores y ejercicios anteriores que le hemos enseñado, para que entienda claramente lo que le estamos pidiendo.

Mucho antes de montarlos, los caballos ya tienen experiencias pasadas. En el campo con su madre y con otros potros, donde ellos ya saben perfectamente cómo parar, cómo girar, cómo hacer cambios de pie y todo tipo de movimientos que después les queremos enseñar. Realmente no les estamos enseñando todos estos movimientos porque ya lo saben hacer, simplemente es que los hagan cuando nosotros queremos.

Este es el punto donde entra el no interferir con lo que estas pidiendo y permitir que el caballo realice el ejercicio, muchos de los problemas que existen vienen de la posición del jinete y como el caballo la intenta compensar para no perder su equilibrio.
Simplemente siendo consciente de que cualquier pequeño detalle en nuestro equilibrio, posición, movimientos y ayudas, pueden cambiar totalmente el resultado final de lo que le estamos pidiendo.

Es el principio para poder conseguir que aquello que le estamos pidiendo, lo realice de una forma mucho más ligera, equilibrada y fluida. Consiguiendo realizar el ejercicio tal y como lo habíamos soñado.