No montes sin Casco

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Clínic RFHE en el RCPB, feb. 2020 | ©Ariadna Álvarez

En un estudio canadiense de pacientes relacionados con deportes ecuestres, el 60% de las muertes relacionadas fueron causadas por lesiones en la cabeza de los jinetes que no llevaban casco.

Pero incluso con estos datos sobre la importancia de las lesiones en la cabeza en la industria ecuestre, todavía hay jinetes que optan por no usar un casco.

El uso del casco es solamente obligatorio durante la competición y no en todas las disciplinas. Cada vez más podemos ver a muchos jinetes compitiendo con casco en Doma Clásica pero seguimos viendo muchos que durante el día a día no lo utilizan.

No somos del todo conscientes que practicando este deporte independientemente de la disciplina que se practique, es más importante llevar casco durante todos los días que no en competición, ya que un caballo pesa alrededor de 500kg, tiene mente propia y a veces reacciona de alguna forma que nos puede “pillar” desprevenidos y tener un susto.

Muchas veces oyes, hace muchos años que estamos juntos y lo conozco muy bien, nunca hace nada…

Independientemente de la gran confianza que le podamos tener se puede asustar en cualquier momento, tropezar o incluso caerse encima de nosotros. Cuantas veces hemos oído, suerte que llevaba casco el otro día o si no hubiera llevado el casco no se que hubiese pasado.

En el mercado hay infinidad de marcas y modelos pero hay varias cosas que tenemos que tener claro antes de elegir nuestro casco.

  1. HOMOLOGACIÓN: Lo más importante cuando compramos un casco es que este al día con las normas de seguridad que la Unión Europea va obligando a los fabricantes para que sea 100% seguro.
  2. PRECIO: En los cascos es de las pocas cosas que no debemos escatimar, pero eso no quiere decir que tengamos que comprar el más caro porque será el más seguro. Un casco que cumpla todos los requisitos oscilará entre 150-500€ según marca y modelo.
  3. DISEÑO: Antiguamente solo teníamos la opción del negro o al azul, hoy en día podemos compaginar seguridad con diseño. Podemos encontrar dentro del mismo modelo un sin fin de colores y si ya miramos alguna gama más alta, incluso podemos llegar a personalizar a nuestro gusto y obtener un casco único.

Otra cosa muy importante a tener en cuenta es que una vez hayamos tenido una caída, ese casco tiene que ser sustituido de inmediato, ya que aunque no veamos ningún desperfecto en exterior es muy posible que el interior este dañado y ya no protege como debe.

Y si durante unos 4 años hemos tenido la suerte de no caer, debemos cambiarlo también ya que como hemos dicho antes, avanzan las homologaciones y para la vida de un casco, 4 son muchos para que siga siendo igual de seguro que al principio.

A la hora de usarlo hay que tener en cuenta lo siguiente:
-El talle: el casco debe ajustar cómodamente al cráneo, sin apretar, pero sin que se mueva, hay que tener en cuenta el peligro que supone un casco holgado, que con el movimiento del caballo puede llegar a privar de visión.
-Usar el casco sin que vaya abrochado bajo la barbilla no sirve de nada. En caso de caída el casco saldrá despedido y no nos habrá protegido
-El casco suele acumular sudor y suciedad en la parte interna. Es necesario dejarlo secar al aire libre cada día.
-Debe quedar un espacio entre la cabeza y el fondo del casco que sirva de amortiguación en caso de golpe (para eso es el forro ajustable)