Los Tres Pilares del entrenamiento para la competición

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La preparación de un caballo para el concurso consta de tres grandes partes: la parte técnica, la física y la mental.

La mayor parte del trabajo diario consta, en muchos casos todo el entrenamiento de la preparación física y mejora de la técnica en los ejercicios. Donde nos preocupamos de repetir los ejercicios una y otra vez para mecanizarlos y lograr hacerlos con más fluidez para así mejorar nuestra técnica y la parte física es para que nuestros caballos estén lo suficientemente en forma como para aguantar la carga de trabajo y con ambas cosas poder llegar preparados a nuestra competición.

Antonio Hidalgo


Pero, ¿qué pasa con la preparación mental?

El caballo cuando llegue al concurso se va a encontrar nuevo sonidos, objetos extraños, cosas que se mueven hacia un lado y hacia otro. Un ambiente totalmente diferente del ambiente que tenemos cuando estamos entrenando, una energía totalmente distinta a la que tenemos en el día a día. Realizar un entrenamiento específico para trabajar la parte mental es también muy importante para conseguir los objetivos deseados.

El objetivo real, es poder tener control de sus manos y de sus pies a la velocidad y en la dirección que nosotros queremos, con la postura corporal deseada del caballo. Para ello es sumamente importante que el caballo aprenda a seguir nuestro estado de energía. ¿Que es lo que quiero decir con eso?, sí caballo se excita por qué de repente a aparece un paraguas entre el público, el caballo tiene que haber aprendido con anterioridad que ante una situación que le puede resultar incomoda, lo que debe hacer es preguntar al jinete qué es lo que está pasando, que es lo que tiene que hacer, no huir sin ningún tipo de dirección sin saber qué es lo que está haciendo.

Es importante que el caballo siga nuestro nivel de energía de manera que si nosotras subimos nuestro nivel de energía el caballo lo suba y si nosotros lo bajamos el caballo inmediatamente haga lo mismo y se mantenga calmado.

Antonio Hidalgo

Es totalmente imposible simular todas las situaciones que nos podemos encontrar con un caballo cuando estamos en un concurso, con lo que lo que tenemos que hacer es enseñar a nuestros caballos, que en el momento de tensión, en el momento en el que él tiene miedo nosotros somos su referente y debe reaccionar según las indicaciones del jinete, ya que será lo más seguro para él. Haber aprendido que si el jinete está tranquilo, el también puede estar tranquilo y todo fluirá con mucha más facilidad.

De hecho esa es la clave de liderazgo, es la clave del buen líder, el cual es el referente para todos los otros y lo siguen pase lo que pase.

Una vez hemos trabajado en casa toda la parte mental hemos hecho un trabajo donde el caballo aprende, cómo tiene que reaccionar ante una situación en la cual puede tener miedo. Cuando lleguemos a un concurso tenemos que ver cómo reacciona nuestro caballo, es muy importante que si vemos que el caballo baja del camión o del remolque en un estado de tensión mirándolo todo, excitado y con miedo del entorno, antes de llevarlo a la cuadra, trabajemos un poco con él, trabajar la parte mental para que vuelva a su estado racional. Porque si lo dejamos en la cuadra en un estado de nerviosismo y de alteración, así es como nos lo vamos a encontrar cuando volvamos. En cambio sí le dedicamos el tiempo necesario, que pueden ser 5 minutos, 10 minutos o media hora, para que él pase de ese estado irracional a un estado racional, conseguiremos obtener muchos mejores resultados en la competición.

Al final le tenemos que dar la misma importancia a la preparación física y técnica que a la mental, que en muchos casos es la más descuidada por parte de los jinetes y no nos podemos olvidar que hay lesiones tanto físicas como mentales y son mucho más difíciles de solucionar las segundas que las primeras llegando incluso a no tener solución.