Los caballos aprenden lo que viven y viven lo que aprenden «Buck Brannaman»

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El carácter de los caballos, al igual que otros seres vivos, tiene una parte genética  y otra por lo que han vivido. Lo que han vivido con las personas que los han tratado a lo largo de su vida también puede hacer que el caballo moldee su carácter de una manera u otra.

Te puedes encontrar un caballo con reacciones indeseadas, malos hábitos, problemas a la hora de manejar, de montar … y muy posiblemente esas situaciones provenga de lo que ha vivido.


Los caballos nacen con una Serie de características, que provienen de la parte genética, tímidos, desconfiados, sobre reactivos, impulsivos, colaboradores, amigables, desafiantes… dependiendo del carácter que tengan hace que sea más o menos fáciles para los humanos interpretarlos y sobre todo que hacer, como tratarlos en cada una de las situaciones que van apareciendo a lo largo de la vida de un caballo.


Una mala interpretación puede causar problemas de  manejo, trabajo, doma, etc. Interpretar y leer correctamente a un caballo es lo que te lleva a obtener un caballo confiado y respetuoso. Es posible que una mala lectura, sobre todo en los más introvertidos, haga que se mal interprete el miedo con otra actitud, de manera que realmente no se está trabajando el problema real, de una manera correcta.

Esto nos lleva a generar otra Serie de problemas que aparecen por una interpretación errónea o mala lectura de lo que se percibe. No hay que perder nunca de vista que los caballos por naturaleza son presas y por ello el miedo es lo que les hace reaccionar con sus instintos primarios.


La mayoría de las reacciones que se obtienen tienen como origen el miedo, incluso a veces cuando parece que te quieren atacar, es muy posible que el origen sea la inseguridad. Los caballos cuando tienen miedo huyen, pero el hecho de manejarlos con ramales cortos y obligarles a no huir hace que aprendan a gestionarlo de otra manera, de hecho si no pueden huir pueden pasarte por encima o atacarte.

Hay que gestionar esas reacciones de otra manera para no enseñarles lo que no quieres que aprendan y no se conviertan en lo que no son. Eso es algo que se les ha enseñado, no intencionadamente, pero que se les ha enseñado.


A partir de este momento los caballos empiezan a reaccionar por lo que han vivido y no por lo que son. Es en este punto, que para poder obtener las reacciones deseadas es muy importante reeducar a las personas, enseñarlas a entender y leer mejor a sus caballos, ya que lo que el caballo ya ha aprendido siempre queda en algún rincón de su mente.